El portero Simón: ‘Ganar un trofeo con el Athletic me completa más que 10 títulos en cualquier otro lugar’

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“A veces necesitas cierta fortuna; esa fue la mía”, señala Unai Simón. “Lo que imaginé que ocurriría en cinco, seis, siete años, ocurrió en 19 días”.

Ocurrió en el verano de 2018, Simón contaba con 21 primaveras y, aunque había estado preparándose con el equipo bilbaíno desde hacía una década, y con el primer equipo por un trienio, el vástago de policías de Vitoria no imaginaba que se diera una oportunidad de actuar en Bilbao en breve, o tal vez jamás. Era su máximo anhelo, aunque ya ni siquiera vivía allí, trasladándose 800 km en busca de una oportunidad en el club ilicitano. Fue en ese momento cuando eventos singulares empezaron a ocurrir.

El club inglés incorporó a Kepa Arrizabalaga. El cancerbero se lesionó. Y los tratos sobre el nuevo contrato del guardameta fracasaron, el club determinó que no debía contar con él. Así que se comunicaron al club ilicitano solicitaron que les devolvieran al meta. Todavía no había jugado un encuentro de liga.

Para ser exactos esto no fue totalmente veraz; no si cuentas los encuentros de pretemporada. “Únicamente disputé una vez en el Martínez Valero y conseguimos una copa: el trofeo amistosa”, comenta Simón, sonriendo. “Y evolucioné de eso, de ser suplente lejano en calidad de préstamo, a actuar en casa en la primera jornada”.

“Debía forjar mi futuro en otro lugar y confiar que de alguna manera, una puerta apareciera en mi casa en un futuro y que aún guardaran una consideración sobre mí”, agrega Simón. “De pronto te ofrecen esa posibilidad y estás cagado de miedo. No pegué ojo nada.

“San Mamés estaba lleno, había verbenas en Bilbao. Juegas al Leganés, que quizá no constituyen el contrincante más temido, pero para mí equivalía a el partido definitivo de Europa. Al comienzo primeros, hay un balón que no voy a buscar y el lateral me suelta un vocerío, gritando. Y me digo: ‘Vaya, ahí viene lo bueno’. En ese instante, todo se transforma”.

Cómo cambió. El debut no estuvo sencillo y habría una espera al se recuperó Herrerín, pero mientras Simón está en Lezama que frequenta desde la edad de 10 años, un septenio desde conseguir aquel amistoso, es el guardameta indiscutible del Athletic y la Roja, y avanza hacia el estreno partido de Liga de Campeones del equipo en once años; la entidad cuyo talent pool representa menos del 7% de la gente del país contra la élite del mundo. Y esta situación, afirma Simón, no puede ser mejor.

“Europa tiene un encanto para todos, pero para nosotros, gente de casa. Es un orgullo demostrar que jugamos así, también. En la ciudad el balompié nace con personas que laboran en las ferrerías montando un grupo de la región. El balompié se ha expandido y se ha internacionalizado, mueve mucho dinero, por lo que eso ha quedado atrás un poco, pero nuestra forma se liga a aquella esencia, la esencia de el fútbol. Nos hemos visto desde siempre y eso hace que probablemente no somos el más talentoso en habilidad, en aquellos ratos complicados seamos especiales. Ésa es nuestra identidad.

“Lo diario es más gratificante. Recientemente caímos frente al Alavés y todo que deseábamos era regresar a casa, vernos, animarnos, que surgieran las risas. Reflexionar: ‘En dos días enfrentamos Europa’. Disputar una edición de Liga de Campeones te llena, aquello es tu objetivo. Pero la gente percibe el balompié de maneras diferentes.

“Unos priorizan el dinero. Unos cuantos, los trofeos. Algunos más les emociona por jugar al lado de y para los que te lo han dado todo. Obviamente {me encantaría|me gustaría|

Gregory White
Gregory White

A seasoned communication coach with over a decade of experience in helping individuals master public speaking and interpersonal skills.